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Aprender a bailar tango no consiste solamente en aprender pasos. La música tiene un papel fundamental y aprender a escucharla puede ayudarte a bailar con mayor naturalidad.
Al principio es posible que escuches un tango y simplemente sientas que tiene un determinado ritmo. Con el tiempo empezás a reconocer las pausas, los cambios, los instrumentos y las características de cada orquesta.
No necesitás ser músico para aprender a escuchar tango. Se trata simplemente de prestar atención y escuchar con frecuencia.
Cuando bailás, tu cuerpo tiene que responder a lo que está sucediendo en la música. Si solamente pensás en los pasos, es más difícil desarrollar una interpretación natural.
Escuchar tango fuera de la pista te permite familiarizarte con la música sin tener que preocuparte al mismo tiempo por los movimientos, la pareja o el equilibrio.
Una buena manera de comenzar es escuchar diferentes orquestas de tango. Cada una tiene características particulares y, con el tiempo, vas a empezar a reconocerlas.
Juan D’Arienzo, Carlos Di Sarli, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y Miguel Caló son algunos de los nombres que forman parte de la historia de la música de tango.
Si querés profundizar en este tema, podés leer nuestro artículo sobre las principales orquestas de tango y por qué es importante conocerlas para bailar.
Cuando todavía no tenés mucha experiencia, no hace falta intentar identificar todos los instrumentos o entender la estructura completa de una canción.
Empezá simplemente por reconocer el pulso. Intentá seguirlo con la cabeza, con las manos o caminando lentamente mientras escuchás.
El tango no está formado solamente por momentos en los que la música avanza. Las pausas también son importantes y pueden convertirse en parte del baile.
Cuando aprendés a reconocerlas, empezás a entender que no siempre hay que estar haciendo un movimiento. A veces una pausa musical también puede ser un momento para detenerse.
Además del ritmo, prestá atención a la melodía principal. Muchas veces es la melodía la que te permite reconocer determinadas partes de una canción.
Con la práctica vas a poder anticipar algunos cambios y empezar a entender cómo se desarrolla la música antes de que lleguen determinados momentos.
Contar puede ser útil durante las primeras etapas del aprendizaje porque ayuda a entender determinadas estructuras y secuencias.
Pero el objetivo no debería ser bailar permanentemente contando números. A medida que avanzás, lo ideal es que puedas reemplazar poco a poco esa cuenta mental por una mayor percepción de la música.
No hace falta escuchar cientos de tangos diferentes para empezar a desarrollar el oído. También puede ser útil elegir una canción y escucharla varias veces.
En la primera escucha podés concentrarte en el ritmo. En la siguiente, prestar atención a la melodía y después intentar reconocer pausas, cambios de intensidad o determinados instrumentos.
Escuchar tango en casa y bailarlo son experiencias diferentes. Cuando bailás, además de la música tenés que prestar atención a tu pareja, al espacio disponible y a tus propios movimientos.
Por eso escuchar regularmente puede ayudarte, pero no reemplaza la práctica. Las dos cosas se complementan.
Las milongas son un buen lugar para desarrollar la escucha porque podés observar cómo diferentes bailarines interpretan una misma música.
También podés empezar a reconocer las tandas y las cortinas. Si todavía no conocés estos conceptos, podés leer qué es una tanda en el tango y entender mejor cómo se organiza la música durante una noche de milonga.
Cada bailarín desarrolla con el tiempo una relación diferente con la música. Algunos prestan mucha atención al ritmo, otros a la melodía y otros encuentran inspiración en determinados instrumentos o en la manera de tocar de una orquesta.
No hay necesidad de intentar copiar la forma de escuchar de otra persona. Lo importante es desarrollar progresivamente tu propia manera de interpretar la música.
Cuanto más tango escuchás, más familiar te resulta su lenguaje musical. Esto puede ayudarte a reconocer ritmos, pausas, cambios y diferentes estilos de interpretación.
Después, cuando estás en la pista, toda esa experiencia comienza a aparecer naturalmente en tu manera de bailar.
No hace falta esperar a saber bailar para comenzar a escuchar tango. De hecho, escuchar desde el principio puede ayudarte a entender mejor lo que estás aprendiendo en clase.
Si estás empezando desde cero, podés conocer nuestra propuesta de clases de tango para principiantes y comenzar a relacionar la música con el movimiento.
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