Para bailar tango no alcanza solamente con aprender pasos y figuras. La música tiene un papel fundamental y, con el tiempo, aprender a reconocer diferentes orquestas puede ayudarte a bailar de una manera mucho más natural.
Cuando empezás a escuchar tango con atención, probablemente descubras que una misma canción puede generar sensaciones muy diferentes según la orquesta que la interpreta. Algunas tienen un ritmo más marcado, otras son más pausadas y otras ponen el acento en determinados instrumentos o en la expresividad.
¿Por qué es importante conocer las orquestas de tango?
En una milonga no elegimos solamente qué pasos queremos hacer. También tenemos que escuchar la música y adaptar nuestro baile a lo que estamos escuchando.
Conocer diferentes orquestas permite empezar a reconocer sus características y anticipar, de alguna manera, qué tipo de música vamos a bailar. Esto no significa que tengamos que bailar siempre de la misma forma, sino que podemos encontrar diferentes maneras de interpretar cada música.
Con el tiempo, probablemente empieces a reconocer una orquesta después de escuchar solamente algunos segundos de una canción. Esa familiaridad hace que la música deje de ser simplemente un fondo y empiece a formar parte activa del baile.
Las grandes orquestas del tango
Durante la historia del tango hubo numerosas orquestas y directores que desarrollaron estilos muy diferentes. Entre los nombres que cualquier persona que se interese por el tango probablemente encontrará están Carlos Di Sarli, Juan D’Arienzo, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y Miguel Caló.
Cada uno desarrolló una manera particular de interpretar el tango y sus grabaciones siguen formando parte de la música que se escucha habitualmente en muchas milongas.
No es necesario convertirse en un especialista en historia del tango para empezar a reconocer estas diferencias. Escuchar con frecuencia algunas de sus grabaciones ya permite comenzar a notar determinados patrones.
Juan D’Arienzo
La orquesta de Juan D’Arienzo es conocida especialmente por su fuerte sentido rítmico. Sus grabaciones suelen invitar a marcar claramente el compás y han tenido una enorme influencia en la manera de bailar de muchas generaciones.
Para alguien que está aprendiendo, escuchar D’Arienzo puede ser una buena manera de empezar a prestar atención al ritmo y a la relación entre la música y los movimientos.
Carlos Di Sarli
Carlos Di Sarli desarrolló un estilo muy diferente. Sus interpretaciones suelen tener un ritmo claro, pero también una sonoridad más suave y elegante.
Escuchar sus orquestas permite descubrir otra manera de interpretar el tango y entender que bailar sobre una música diferente también puede cambiar la sensación del movimiento.
Aníbal Troilo
Aníbal Troilo es una de las figuras fundamentales de la historia del tango. Su orquesta desarrolló una interpretación muy expresiva y es una referencia habitual para quienes quieren profundizar en la relación entre la música y el baile.
Escuchar a Troilo con atención permite descubrir pausas, cambios de intensidad y diferentes matices que pueden ser interpretados corporalmente cuando bailamos.
Osvaldo Pugliese
La música de Osvaldo Pugliese también ocupa un lugar muy importante dentro del tango. Su orquesta es reconocida por una interpretación intensa y llena de matices.
Para bailarines con algo de experiencia, escuchar Pugliese puede ser especialmente interesante porque ofrece muchas posibilidades para trabajar la musicalidad y la interpretación.
Miguel Caló
Miguel Caló dirigió otra de las grandes orquestas del tango de la época dorada. Sus grabaciones forman parte del repertorio que todavía se escucha y baila en muchas milongas.
Escuchar diferentes períodos y formaciones de su orquesta también permite descubrir cómo fue evolucionando la interpretación del tango a lo largo del tiempo.
Escuchar antes de bailar
Una buena manera de empezar a desarrollar la musicalidad es escuchar tango sin intentar bailar. Poné una canción y simplemente prestá atención al ritmo, a los instrumentos y a los cambios que aparecen durante la interpretación.
Después podés intentar caminar siguiendo el compás. No hace falta hacer figuras ni movimientos complicados. Simplemente caminar y escuchar puede ser un excelente ejercicio para empezar a relacionar la música con el movimiento.
La música también se aprende
Cuando comenzamos a bailar tango, gran parte de nuestra atención está puesta en recordar los pasos y mantener una buena postura. Por eso al principio puede resultar difícil escuchar realmente la música al mismo tiempo.
Con la práctica, los movimientos básicos empiezan a requerir menos atención y queda más espacio para escuchar. Es entonces cuando la música comienza a tener un papel mucho más importante en el baile.
Aprender a bailar tango también significa aprender a escuchar tango.
Orquesta, música y baile
No existe una única manera correcta de bailar una canción. Cada bailarín puede interpretar la música de una manera diferente y cada pareja puede encontrar su propia forma de relacionarse con ella.
Conocer distintas orquestas, escuchar sus grabaciones y prestar atención a sus características puede ayudarte a desarrollar tu propia musicalidad.
Si estás empezando a bailar y querés trabajar estos aspectos desde el principio, podés conocer nuestra propuesta de clases de tango para principiantes, donde la música y la conexión forman parte del aprendizaje.
Cuanto más escuchás tango, más fácil resulta reconocerlo. Y cuanto más lo escuchás mientras bailás, más posibilidades aparecen para disfrutarlo.


