El estilo femenino es una de las formas más interesantes de trabajar la técnica dentro del tango. No se trata simplemente de aprender una serie de movimientos, sino de desarrollar equilibrio, postura, musicalidad y una manera propia de interpretar el baile.
Muchas mujeres comienzan a bailar tango preocupándose principalmente por aprender los pasos. Con el tiempo descubren que hay otros aspectos que pueden transformar completamente la forma de bailar: cómo caminar, cómo utilizar el eje, cómo marcar una pausa, cómo adornar un movimiento y cómo interpretar la música.
¿Qué es el estilo femenino en el tango?
Cuando hablamos de estilo femenino en el tango nos referimos a un conjunto de recursos técnicos y expresivos que pueden incorporarse al baile. Incluye movimientos como adornos, cambios de peso, pausas, giros y diferentes formas de interpretar la música.
No existe un único estilo femenino. Cada bailarina puede desarrollar una manera diferente de utilizar estos recursos de acuerdo con su personalidad, su técnica y la música que está escuchando.
Por eso, aprender estilo femenino no significa aprender una coreografía que después hay que repetir siempre de la misma manera. La idea es incorporar herramientas que puedan utilizarse durante el baile.
La importancia del equilibrio
El equilibrio es fundamental para poder desarrollar muchos de los movimientos asociados al estilo femenino.
Para realizar un adorno, un cambio de peso o un movimiento de pierna con comodidad, primero es necesario tener un buen control del propio eje. Si estamos preocupados por no perder el equilibrio, resulta mucho más difícil interpretar la música con naturalidad.
Por eso, antes de buscar movimientos complicados, conviene trabajar la postura, el eje y la estabilidad.
Los adornos en el tango
Los adornos son movimientos que pueden utilizarse para interpretar la música y agregar una expresión personal al baile. Pueden realizarse con los pies, las piernas u otras partes del cuerpo.
Un adorno no tiene que aparecer en cualquier momento. La música, el espacio disponible y la conexión con la pareja son factores que ayudan a decidir cuándo tiene sentido utilizarlo.
Aprender muchos adornos no necesariamente significa bailar mejor. Lo importante es entender cuándo utilizarlos y hacerlos de una manera que resulte natural dentro del baile.
Los ochos
Los ochos son uno de los movimientos fundamentales del tango y también pueden convertirse en una herramienta muy interesante para trabajar el estilo.
Además de aprender el movimiento, es importante comprender cómo se relacionan el eje, la cadera, el desplazamiento y la dirección de la mirada.
Con práctica, los ochos pueden realizarse de diferentes maneras y utilizarse para interpretar distintos momentos de la música.
Los giros
Los giros requieren coordinación, equilibrio y una buena comunicación entre los integrantes de la pareja.
Desde el punto de vista del estilo femenino, los giros ofrecen muchas posibilidades para trabajar la postura y la utilización del cuerpo durante el movimiento.
También permiten incorporar diferentes adornos y pausas, siempre teniendo en cuenta el espacio disponible y la música.
El eje y la conexión con la pareja
Una buena técnica individual no tiene sentido si no puede integrarse con la pareja. En el tango, muchos movimientos dependen de la capacidad de mantener el propio eje mientras se mantiene una conexión cómoda con la otra persona.
Esto es especialmente importante cuando se incorporan adornos o movimientos que requieren mayor libertad de las piernas.
La bailarina necesita poder interpretar la música sin perder la conexión con quien está bailando.
La musicalidad
El estilo femenino está muy relacionado con la musicalidad. Un mismo movimiento puede sentirse completamente diferente dependiendo del momento de la música en el que se realice.
Una pausa, una aceleración o una determinada frase musical pueden ser una oportunidad para incorporar un pequeño adorno o simplemente cambiar la manera de realizar un movimiento.
Por eso es importante escuchar tango con frecuencia y aprender a reconocer diferentes formas de interpretar la música.
El estilo no se construye de un día para otro
Desarrollar un estilo propio lleva tiempo. Al principio es normal copiar movimientos que vemos en otras bailarinas o intentar reproducir determinados adornos.
Eso forma parte del aprendizaje. Con la práctica, cada persona empieza a descubrir qué movimientos le resultan cómodos, qué tipo de música disfruta más y de qué manera quiere expresarse cuando baila.
El objetivo no debería ser parecerse exactamente a otra bailarina, sino utilizar lo aprendido para construir una forma propia de bailar.
Aprender estilo femenino dentro del tango
El estilo femenino puede trabajarse desde diferentes niveles. No es necesario tener una gran experiencia para empezar a prestar atención al eje, la postura, la musicalidad y algunos movimientos básicos.
Si ya tenés experiencia, estos mismos conceptos pueden profundizarse y combinarse con diferentes recursos técnicos y expresivos.
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Con tiempo y práctica, la técnica deja de ser solamente una serie de movimientos y empieza a convertirse en una herramienta para expresar la música de una manera personal.


