El abrazo en el tango

El abrazo en el tango

El abrazo lo dice todo en el tango. Es el lenguaje de los bailarines

Importancia del abrazo en el tango

En el tango solemos encontrarnos con personas a quienes no conocemos o que nunca jamás hemos visto, incluso con estilos de Baile diferentes al nuestro, y que aprendieron de diferentes escuelas o maestros. Y lo primero que se nos viene a la mente es lo siguiente: ¿tendrá la misma técnica que yo, bailará el mismo estilo, qué pasa si no me comprende o no entiende mis marcas, debo imponerme, imponer mi estilo? No hay una respuesta fácil, pero en el tango hay un elemento fundamental que nos va a ayudar a encontrar recorrer el mejor camino: el abrazo en el tango.

¿Qué pasa por el cuerpo en esos primeros compases cuando abrazamos al otro antes de empezar a caminar juntos por la pista? ¿Qué pasa en el baile cuando ese abrazo se funde?

La experiencia de bailar tango es intransferible, nadie puede contarnos que se siente cuando salimos a la pista y nos encontramos con ese otro para empezar a movernos abrazados. El lenguaje del tango es muy particular y solo quienes lo bailamos sabemos que el abrazo es parte indispensable para hablar este “idioma”.

Como se arma el abrazo en el tango

Si es la primera vez que bailamos con alguien, probablemente sintamos algunas diferencias al momento de bailar. Pero estas situaciones, siempre pueden mejorarse, si agudizamos nuestros sentidos y tratamos de sentir concientemente al otro y entenderlo/a desde el comienzo e incluso antes del abrazo.

El primer paso conciste en acercarnos al encuentro del abrazo. Hay gente que suele marcar el tiempo del baile al instante del abrazo. Sin tomarse el tiempo necesario para armar un abrazo que sea cómodo y placentero. En una milonga, el primer encuentro es el de la mirada, para luego reencontrarse en el abrazo, donde otros sentidos se activan. El momento del encuentro de un primer abrazo, se da en un instante lleno de misterio y fascinante. Es un momento único realmente en cual veremos casi con certeza, como serán los próximos 12 minutos de baile. Es como si en dos o tres segundos, pudiéramos ver pasar la vida de estos cuatro tangos que se nos vienen.

Para lograr esto, que no es sencillo, hay que (en esos primeros segundos) abstraerse mentalmente, desligarse de los miedos, las tensiones, los pensamientos e ideas de los pasos, para “escuchar con el cuerpo”, potenciando todos nuestros otros sentidos y dispuestos a percibir muy atentos los gestos y movimientos mínimos del cuerpo que se nos acerca, enfocar toda nuestra atención en quién es esta persona que nos abraza, cómo es su abrazo, qué señales nos dá su cuerpo, y tratar de adaptar nuestro abrazo en base a esas señales, y no a lo que uno está acostumbrado o quisiera que sea. Y recién luego de este reconocimiento, tratar de comunicarnos con la música. Estas señales suelen venir de la velocidad del otro con la que se nos acerca, cómo y donde se ubican sus manos, brazos y pies, como inicia el traslado de peso, hacia donde mira su cabeza, si nos da contacto con ella, si al abrazar se para en puntas de pies, si se encorva, se agacha, se cuelga, caderea, si aprieta, si es suave, si hay ansiedad, distancia, rigidez, frialdad, temblor, afecto o pasión; si al empezar, lo hace lento hasta entrar en tiempo, o si va directo al tiempo fuerte o si directamente no entra en tiempo.

Este instante puede durar lo que uno crea necesario, generalmente unos cuatro u ocho tiempos musicales. Y hacer de esta espera, un diálogo de los cuerpos, un reconocimiento. Nadie nos apura, y la música nos llevará mejor si nos sumergimos lentamente en ella. Acercarnos al primer abrazo en cámara lenta, sensibles, gentiles y cautelosamente; analizando, sintiendo, proponiendo y no imponiendo; este debe ser el modo de conocernos. Y luego de llegar a un acuerdo, recién allí comenzar el proceso del cambio de peso suave y lentamente, para ajustarnos aún más en la comunicación, tratando de subirnos a la suave corriente de la música y su rítmica.

Un buen abrazo nos va a ayudar a comprender el idioma del baile ajeno, percibir sus técnicas y nunca intentar imponer solamente las nuestras. La sabiduría de un abrazo no se encuentra en obligar al otro a abrazar pronto como uno, sino en ser inteligente e intentar uno bailar como el otro. Cuando esta situación de “escuchar” individualmente se pone en práctica, los resultados son muy favorables, pero cuando nos encontramos con que el hombre y la mujer, intentan comprenderse al unísono en un abrazo mutuo, los resultados son exquisitos, y este en mi opinión, es el principio de la mayor magia del baile. Cuando todos nuestros sentidos están puestos en nuestra pareja, y cuando todos los de ella se posan en nosotros, más allá de todas las diferencias o dificultades que pudieran existir.

Además los milongueros sabemos que cada abrazo es único. Existe entre los que bailan un espacio particular, es ese lugar que queda entre un cuerpo y el otro. Ese espacio va creando una intimidad en un abrazo impenetrable para los que están afuera. Tampoco hay una sola forma de abrazar en el tango. Lo importante es que los bailarines puedan estar unidos y crear cierta complicidad entre los dos. Es la forma en que los cuerpos se unen y permiten la comunicación entre los sujetos que bailan. Es importante poder amoldarse al otro, ya que cada persona tiene una forma de abrazar particular y de la combinación entre los dos va a salir algo único.

Es importante recalcar que que los diferentes cuerpos no siempre logran un abrazo cómodo o sencillo. Si esta es la situación, simplemente hay que acptarlo y bailar con ese abrazo.

El abrazo es un espacio de mutua reciprocidad, que se comparte, se construye y se modifica en el mismo baile. Puede cambiar de forma y de contacto. Lo importante es no perder la conexión.

Desarmando el abrazo

¿Qué ocurre cuando finaliza un tango? Así como el comienzo del abrazo es muy importante y debe sentirse profundamente, es de esperar que lo mismo ocurra al finalizar el tango; si el baile fue algo agradable, no debemos soltarnos inmediatamente; sino quedarnos abrazados escuchando al menos el primer o segundo silencio luego del último compás. Esto se conoce como “escuchar el silencio”, ese silencio que queda cuando ya no hay sonido. Es la tener la sensación de que el tango no muere en el último compás; que hay algo que queda sonando, o que sigue sonando en la pareja., es música que aún queda atrapada en el abrazo.

¿Es muy difícil esto del abrazo?

Los que nunca bailaron pueden asustarse la primera vez que toman una clase o van a una milonga y se tienen que abrazar con algún desconocido. Al principio se inhiben, pero una vez que comienzan a bailar, la vergüenza desaparece y este código del abrazo es moneda corriente entre los milongueros. Abrazar a un extraño parece, a primera vista raro siendo que nos criamos bajo la cultura de “no hables con desconocidos”. Pero la milonga es un juego donde esto no solo “vale” sino que es indispensable para poder ser parte de este mundo.

Abrazar a un extraño parece, a primera vista raro siendo que nos criamos bajo la cultura de “no hables con desconocidos”.

Quienes no bailan tiene el mito de que el que abraza es porque tiene otras intenciones. Bueno, no seamos inocentes, sí, algo de eso puede haber, pero también está en una oficina, en la calle o en otros contextos. Está bien, cuando uno abraza hay un contacto físico directo, que acerca los cuerpos. Pero no siempre lo que pasa a través de ese contacto tenga que ver con intenciones sexuales. Los que se dedican a la danza tienen el sentido del tacto más desarrollado, y la cabeza lo suficientemente abierta como para comprender estos nuevos lenguajes que son tan sutiles como los virtuales, donde no hay cuerpo físico presente, y sin embargo son muy poderosos para comunicarnos.

Vení a conocer nuestras clases de baile

Divertite y hacé nuevos amigos

Av. Scalabrini Ortíz 540, Villa Crespo, Capital

Más información acá

¿Te pareció útil la información en este artículo de tango? Agradecemos tu calificación

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (3 calificaciones. Un promedio de 4,33 sobre 5)
Loading...

@BAILABA.COM.AR - Todos los derechos Reservados - Academia de baile

DISEÑO WEBZERO